La segunda jornada de “Sábados en Ciudad Vieja” volvió a confirmar el éxito de una iniciativa que busca recuperar el casco histórico de Montevideo.
Los Sábados en Ciudad Vieja se consolidan como un espacio de encuentro, paseo, cultura y convivencia.
Organizada por la Intendencia de Montevideo junto a comerciantes, artesanos y colectivos culturales de la zona, la propuesta convoca cada tercer sábado del mes a cientos de personas que recorren la peatonal Pérez Castellano y sus alrededores disfrutando de ferias, espectáculos y actividades abiertas a toda la ciudadanía.
A pesar de una mañana gris, la actividad fue creciendo con el correr de las horas y volvió a demostrar el interés de montevideanos, montevideanas y turistas por reencontrarse con uno de los barrios más emblemáticos de la capital.

Para Jaqueline Dimejian, integrante del colectivo Tarambana, la propuesta tiene un valor especial porque permite volver a mostrar una parte de la ciudad que durante años quedó relegada. “Está muy lindo, a pesar del día gris. Está bueno que la gente tenga esta instancia de paseo gratuito, al aire libre e inclusivo, y que empiece a mostrarse esta parte de la ciudad”, señaló.
Tarambana reúne a varias emprendedoras y diseñadoras que trabajan con textiles naturales y prendas confeccionadas con sedas recicladas, combinando diseño, sustentabilidad y reutilización de materiales.
“La ciudadanía lo recibe muy bien. Generalmente le llama la atención que sean prendas recicladas”, contó Dimejian, mientras el movimiento de público comenzaba a crecer sobre la peatonal.

Talleres y emprendimientos
La jornada también representa una oportunidad para los talleres y emprendimientos instalados históricamente en Ciudad Vieja. Javier Cruz, integrante de un taller artístico ubicado en la zona desde hace dos décadas, destacó el impacto positivo que estas actividades tienen sobre todo el barrio.
“Esta actividad viene siendo muy concurrida, por suerte mucha gente acompaña. Estamos felices porque podemos mostrar lo que hacemos y sostener nuestro propio negocio”, expresó.
Cruz recordó además la transformación urbana que atravesó Ciudad Vieja en los últimos años: la peatonalización de algunas calles, las mejoras en Plaza Zabala, la nueva iluminación y la recuperación de espacios públicos que modificaron el recorrido turístico y la vida cotidiana del barrio.
“Hemos atravesado un período de cambios importantes. Y esta actividad ayuda a todo el paseo, no solamente a nosotros. A medida que la gente se acostumbre a venir, será beneficioso para toda la zona”, afirmó.

Mercado de Artesanos
Uno de los actores clave en la construcción de esta propuesta ha sido el Mercado de los Artesanos de Ciudad Vieja, perteneciente a la Asociación Uruguaya de Artesanos, institución con más de cuatro décadas de trayectoria.
Delma Olguín explicó que el proceso comenzó el año pasado, cuando la División Turismo de la Intendencia convocó a comerciantes y organizaciones locales para trabajar de cara a la temporada de cruceros. “A partir de ahí empezamos a reunirnos para mejorar distintos temas de Ciudad Vieja: la iluminación, las papeleras, los bancos, la limpieza y la seguridad”, recordó.
Según Olguín, esos espacios de articulación entre actores públicos y privados permitieron comenzar un trabajo conjunto para revitalizar el barrio y pensar nuevas estrategias para sostener el movimiento durante todo el año.
“Cuando terminó la temporada de cruceros nos preguntamos: ‘¿y ahora en invierno qué hacemos?’. Y ahí surgió la idea de generar algo los sábados. Hoy esto es una verdadera fiesta”, destacó.
Además del importante flujo de visitantes, Olguín subrayó que uno de los objetivos centrales es recuperar el vínculo de los propios montevideanos y montevideanas con Ciudad Vieja. “Lo importante es que la ciudadanía vuelva a Ciudad Vieja”, afirmó.
Durante las jornadas, el Mercado de los Artesanos instala ferias al aire libre y realiza demostraciones de distintas técnicas artesanales para acercar el trabajo de los creadores locales al público.
La propuesta “Sábados en Ciudad Vieja” combina cultura, turismo, identidad, comercio local y recuperación del espacio público, consolidándose como una iniciativa que no solo dinamiza la actividad económica de la zona, sino que también fortalece el sentido de pertenencia y el disfrute colectivo de uno de los lugares más históricos y simbólicos de Montevideo.