Semanario Montevideo al día

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«Ahora puedo decir que es mía»: la emoción de una vecina al recibir la escritura de su vivienda

La escrituración de 25 padrones marca el cierre de un largo proceso de regularización urbana y brinda seguridad jurídica a familias que durante años construyeron su vida en Cerro Norte.

Para quienes observan el proceso desde afuera, la aprobación de un decreto o la firma de una escritura puede parecer un trámite administrativo más. Pero para decenas de familias de Cerro Norte significa mucho más: es la confirmación legal de un hogar construido con años de esfuerzo, trabajo y perseverancia.

La Junta Departamental de Montevideo aprobó la validación de la titularidad y la posterior escrituración de 25 padrones del barrio, consolidando un proceso de regularización que forma parte de una transformación urbana iniciada años atrás en una de las zonas históricamente más vulnerables de la ciudad.

Detrás de cada firma hay historias de vida, sacrificios y sueños cumplidos.

Yohana Montero, vecina de Cerro Norte. Foto: Pablo Denis/ IM.

«Ahora lo digo con propiedad: el terreno es mío», resume emocionada Yohana Montero.

Su historia está profundamente ligada a los procesos de realojo y mejora habitacional impulsados en Montevideo. Vivió en el conventillo Medio Mundo, pasó por Martínez Reina y posteriormente llegó a Cerro Norte, donde terminó construyendo su hogar en un terreno adjudicado por la Intendencia.

«Mi terreno tiene historia. Por ahí pasaron mis hijos, mis nietos dieron sus primeros pasos, pasó mi madre. Estoy emocionada, es una vida viviendo en el barrio», cuenta.

Recuerda que cuando llegó las calles eran de tierra, los terrenos se inundaban y las condiciones eran muy precarias. Con el tiempo llegaron el relleno de los predios, el alumbrado, las mejoras en la vialidad y la conexión al saneamiento.

Por eso la escritura tiene un significado especial. «Es el fin de una etapa de lucha y mucho sacrificio. Es una felicidad inmensa para mí y toda mi familia», afirma.

Karen Correa, vecina de Cerro Norte. Foto: Pablo Denis/ IM.

El sueño de la casa propia

Karen Correa también habla de un proceso largo. Su familia comenzó a construir su vivienda hace más de una década, avanzando paso a paso.

«Fue algo muy lindo y muy emotivo. Primero llegó el piso, después las paredes, luego la planchada. Y hoy llega este momento de poder decir ‘es mío'», relata.

Para ella, la seguridad jurídica representa mucho más que un documento. «Tener el techo seguro te da herramientas para seguir saliendo adelante. Saber que si movés un clavo es tuyo es algo que tiene un valor enorme», explica.

La vecina sostiene que el impacto trasciende a cada familia y alcanza a todo el barrio. «Es una felicidad enorme y cambia la calidad de vida de nosotros y del barrio», asegura.

Transformaciones que se construyen con el tiempo

La regularización forma parte de un proceso más amplio de mejora urbana desarrollado en Cerro Norte, donde durante años se ejecutaron obras de infraestructura, saneamiento, alumbrado y acondicionamiento de espacios públicos.

Miriam Altamirano conoce bien esa realidad porque ha vivido gran parte de ese proceso. «Tener tu casa propia y en este caso el terreno es muy bueno», señala.

Recuerda las dificultades que enfrentaban antes de las obras, especialmente los problemas de inundaciones y la falta de servicios adecuados.

Aunque reconoce que todavía quedan mejoras pendientes en algunas calles del barrio, considera que los avances han sido significativos.

«Más allá de que falta terminar muchas cosas, pienso que ya tener el terreno acondicionado es un gran avance para nosotros», sostiene.

Mucho más que una escritura

La intervención desarrollada por la Intendencia de Montevideo en Cerro Norte permitió consolidar un territorio que durante años estuvo marcado por la fragmentación urbana, la precariedad habitacional y la escasez de equipamientos públicos.

Hoy, para estas familias, la escrituración representa la culminación de un proceso de transformación que fue mucho más allá de la vivienda. Implicó saneamiento, calles, alumbrado, espacios públicos y, sobre todo, la posibilidad de construir un proyecto de vida con mayor estabilidad.

Por eso, cuando reciben el documento que acredita la titularidad de su terreno, no hablan de trámites ni de expedientes.

Hablan de tranquilidad, de futuro y de la satisfacción de poder afirmar, después de muchos años de esfuerzo, que el lugar donde construyeron su vida les pertenece definitivamente.