Semanario Montevideo al día

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Reciclaje de Montevideo se convierte en madera, ropa y muchas cosas más

El trabajo realizado por las plantas de clasificación manual de la IM es parte fundamental del proceso que se inicia cuando las personas reciclan plásticos, papeles, cartones y metales a través del sistema de bolsones, los ecocentros o los contenedores especiales en los supermercados.

Jornadas de trabajo en la planta de clasificación manual Durán, del barrio Peñarol. Fotos: Pablo La Rosa/ IM.

Las plantas de clasificación manual de la Intendencia de Montevideo son una de las muchas herramientas que contradicen a quienes creen que los materiales que se reciclan en la ciudad van a parar al mismo lugar que el resto de los desechos. Lo que en ellas ocurre es imprescindible para iniciar el proceso que termina convirtiendo en madera no vegetal, fibras textiles o bolsas para hacer los mandados el plástico, el cartón, el papel y las latas que la gente deposita en ecocentros, bolsones o contenedores situados en las puertas de los supermercados.

Paulo Núñez es coordinador operativo de la planta Durán, que es una de las cuatro que la comuna tiene en el departamento (las otras son Burgues, Géminis y La Paloma). Durante su charla con el Semanario ABC, detalló el modo en que se trabaja en las plantas de clasificación manual, los tipos de materiales que procesan y el destino de los mismos.

Alimentando un circulo virtuoso

Inicialmente, el entrevistado contó que en la planta ubicada en el barrio Peñarol “nos dedicamos a la clasificación de residuos sólidos domiciliarios, ya preclasificados, secos y limpios. Esto se acopia básicamente en la puerta de los supermercados, en los come-botellas de la calle, en el programa de bolsones de la Intendencia y en los ecocentros. Luego llegan a la planta, son clasificados por tipos de material y vendidos nuevamente a la industria para que esta lo pueda utilizar nuevamente como materia prima para poder hacer diferentes cosas”.

Adentrándose un poco más en el proceso, detalló: “Una vez que los reciclables llegan a las plantas de clasificación, se vuelcan en una platea de descarga, y ahí comienza un proceso en donde, por un lado, entran a la planta residuos sin valor, basura básicamente, y por otro lado salen commodities, un material que la industria puede comprar para utilizarlo nuevamente en hacer diferentes artículos y materias primas”.

Lo que ocurre, explicó, es lo siguiente: “El material llega a la planta, donde es recibido y sube a una tolva de carga. Ahí se hace una primera clasificación, sacando sobre todo los residuos voluminosos, grandes cantidades de nylon que pueden dificultar el tránsito por la cinta de clasificación. El resto de los residuos suben por una rampa a esa cinta. Allí hay trabajadores especializados, que se encargan de reconocer los materiales de los que se componen los residuos y clasificarlos en bolsones destinados a cada material”.

Las rutas del reciclaje

Respecto al destino de los materiales procesados en las plantas, Paulo Núñez destacó la importancia de este punto, ya que la gente suele desconocer qué pasa con ese plástico o papel una vez que es clasificado y pasa a la industria del reciclaje. Parte del plástico PET, tras recibir un proceso en el que es lavado, secado, clasificado nuevamente y convertido en escamas, viaja a Brasil, “donde es transformada en fibra textil, en tela polar o diferentes fibras de polyester que luego utilizamos para vestirnos”.

Un cambio significativo se produjo en octubre de 2024 con la inauguración de la planta industrial de Ecopet, empresa que se encarga de transformar botellas recicladas en botellas nuevas. Este salto tecnológico hizo posible que actualmente buena parte de las escamas de los envases procesados no sean exportados, sino que el proceso se completa con trabajo nacional. Al respecto, el entrevistado detalló: “Ya no se manda toda la escama bruta a Brasil: mucha se procesa en Uruguay y se transforma en pellets de resina reciclada de PET a partir de botellas con grado alimenticio, o sea que se vuelve a vender a las empresas embotelladoras para que vuelvan a transformarla en botellas”.

Además, sobre otros destinos de los materiales que reciclan la gente de Montevideo, dijo que hay plásticos “como los polietilenos (nylon) y el polipropileno (el que se usa en los tupper) que en Uruguay generalmente termina transformándose en bolsas para hacer los mandados, para tirar la basura. Además, se utiliza para hacer madera plástica. Uno de nuestros clientes se lo lleva para transformarlo en madera no vegetal, que es un elemento muy utilizado en el agro”.

Un mundo de materiales

En cuanto a los materiales propiamente dichos, contó que en planta Durán “trabajamos con tres grandes grupos de residuos: plásticos, celulócicos y metales. Por el lado los plásticos, el PET, que es el más común y se encuentra en las botellas. Por otro, el polietileno de baja densidad, lo que comunmente se conoce como nylon, que son todas las bolsas. También trabajamos con polietilineo de alta densidad, que son todos aquellos envases que se parecen al del shampoo o el hipoclorito. Por otro lado tenemos el polipropileno (PP), que es el plástico que habitualmente se usa para transportar comida, como los tupper de helado, los vasitos de postres”.

Siguiendo la lista de materiales, agregó: “Por otro lado trabajamos residuos celulócicos o papeles. Básicamente el cartón corrugado, la clásica caja, y también el papel blanco, el de hojas o cuadernolas, así como el de color, proveniente de revistas, folletos o afiches.

El tercer grupo son los metales. Los que llegan a la planta son básicamente los que se consumen en el hogar: las latitas de arvejas, de atún, el pote del desodorante de ambiente. Por otro lado tenemos los aluminios, como la lata de refresco, el pomo de desodorante”.

Con todo lo expuesto, queda claro que la complejidad y trascendencia del trabajo realizado no hace más que demostrar el importante papel que las plantas de clasificación manual desempeñan en la construcción de una Montevideo Más Verde.

Jornadas de trabajo en la planta de clasificación manual Durán, del barrio Peñarol. Fotos: Pablo La Rosa/ IM.

Mucho más que impacto ambiental

Al igual que ocurre con otras acciones de la IM, lo que sucede en las plantas de clasificación excede lo meramente ambiental, ya que tiene un importante impacto sobre la realidad laboral de quienes allí se desempeñan. En la mayoría de los casos se trata de personas que previamente trabajaron como clasificadores y clasificadoras callejeros, por lo que la reconversión de su tarea y la formalización de su trabajo ha transformado su calidad de vida.

Situaciones similares ocurren con el programa de Motocarros y con Montevideo Integra, por citar algunos ejemplos que evidencian que la inclusión social es uno de los principales puntos a favor de la estrategia Montevideo Más Verde.