Se realizó en la Intendencia de Montevideo la firma de la escrituración que traspasó la titularidad de los terrenos a vecinas y vecinos que han sido parte del proceso de regularización en el marco del programa Mejoramiento de Barrios.

Tras un proceso que se extendió por varios años, llegó el día que vecinas y vecinos de El Tanque-Villa Prosperidad tanto anhelaban: el de la firma del traspaso de la titularidad de las tierras que llevaban tiempo habitando. Así, se dio un paso decisivo en el proceso de regularización de terrenos que el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial realiza junto a la Intendencia de Montevideo en el marco del programa Mejoramiento de Barrios.
Sheila, una de las vecinas de la zona ubicada a la altura del kilómetro 16 de Camino Maldonado, contó lo mucho que significa para ellos el paso dado. «Estamos recontentos porque llegó el momento de firmar, cada vecino va a ser propietario de su propia casa, de su terreno», celebró emocionada durante el acto en que se realizó la firma de la escrituración, que tuvo lugar en la Sala Dorada de la IM y contó con la presencia del intendente, Mario Bergara, quien estuvo acompañando por autoridades departamentales y nacionales.
Contó, además, lo mucho que fue evolucionando el barrio a lo largo del proceso. «Y vamos a tener un barrio que ahora se puede pasar, caminar, los niños pueden pasar bien vestidos a la escuela, porque antes era imposible. Salían blancos, pero llegaban negros por el barro, por el agua, por todo. Entonces estamos contentos. Gracias a todo el equipo técnico del PIAI de la IM y los vecinos que también ayudaron un montón».
Una vida mejor
Quien también se refirió a la importancia de lo sucedido fue la directora del departamento de Desarrollo Urbano, Patricia Roland: «Los vecinos del asentamiento El Tanque-Villa Prosperidad son los verdaderos protagonistas de estos días y de esta historia. Esto no son procesos breves, son procesos largos, pero ayudan a ir consolidando esto del derecho, de recuperar, de conseguir una vida mejor, que es lo que todos pretendemos».
Asimismo, Roland dejó en claro que, a través de la nueva administración que asumió el pasado 10 de julio, «seguiremos trabajando en esta línea con el ministerio. Damos por descontado que esto va a suceder, para justamente lograr cosas como las que estamos logrando en el día de hoy para muchas más vecinas y vecinos de Montevideo».
El camino recorrido
El proceso de regularización fue largo e incluyó varias etapas. En 2012 se elaboró un diagnóstico y un anteproyecto social y de infraestructura, que fue aprobado por vecinas y vecinos en 2014 y por el BID en 2016. Se llevó a cabo la licitación de las obras realizadas entre 2017 y 2019. En ese momento vivían 381 personas en 129 viviendas, distribuidas en 104 lotes.
Entre las muchas obras de infraestructura realizada figuran mejoramientos de saneamiento, construcción de red de pluviales, caminería, formalización de los servicios de agua potable y energía eléctrica, alumbrado público, viviendas de realojo, mejoramiento de viviendas existentes, fraccionamiento del barrio en padrones individuales y equipamiento comunitario con la generación de una plaza y una huerta.
En 2023 empezó el proceso de titulación en el barrio. Se realizaron asambleas informativos sobre el proceso y hubo entrevistas domiciliarias para la firma de acuerdos en cada lote. En ese momento se firmaron 66 acuerdos para la escrituración (63% de los padrones). Luego, un decreto de junio de 2024 autorizó a la IM a enajenar 66 padrones.
El traspaso de la titularidad de la tierra supuso el paso final del proceso de regularización. A través de este acto, la Intendencia de Montevideo traspasó la titularidad de tierras a vecinas y vecinos beneficiarios y beneficiaras del programa Mejoramiento de Barrios, lo que los convierte en propietarios de sus lotes. La comuna instrumentó un subsidio del 10 % sobre el precio del terreno, además de brindar exoneraciones tributarias que también resultaron importantes para hacer realidad lo sucedido.
«Nos costó creer que lo que pasaba era real»
Sheila vive en El Tanque-Villa prosperidad desde que era una niña. Ahora tiene 42 años, lo que le permite haber visto todos los cambios experimentados por el barrio. Contó que cuando llegó estaba bastante feo y que el proceso de regularización fue muy largo. «Esperamos un montón. Muchas veces pasó que los vecinos no estaban confiados, porque ya había pasado anteriormente que había un proyecto medio parecido que quedó en la nada, entonces les costó un poco la confianza. Cuando se logró lo de las firmas para llegar a la regularización del barrio, fue como un logro. Cuando empezamos a ver las máquinas a empezar a trabajar, ahí dijimos “bueno, esto es real”. Nos costó un montón creer lo que pasaba era real. Agradezco a todos los que hicieron posible esta nueva realidad».