La estrategia de gestión de residuos en Montevideo comprende cuatro meses de proceso participativo con actores locales, una primera etapa de acción de dos años y una mirada de mediano y largo plazo.

La directora de la División Limpieza, Chiara Fioretto, explicó que están previstos diez objetivos y cincuenta líneas de acción para fortalecer el sistema de limpieza en el departamento.
Entre los principales temas que están incluidos dentro de esta estrategia destacó la importancia de consolidar el sistema de limpieza pública, con servicios y productos articulados y desplegados en todo el territorio.
«Para ello se adaptará la recolección de residuos a las particularidades de cada barrio, potenciando los servicios de respuesta rápida y de zona limpia, y desarrollando el plan Nuestro Barrio Limpio, para abarcar todo lo que tiene que ver con la erradicación de basurales en un proyecto participativo que involucra a la población», indicó.
Un cambio importante es la incorporación de coordinadores operativos en los ocho municipios. «Vamos a trabajar mucho en articulación con los municipios para garantizar que todos los servicios tengan un aterrizaje bien efectivo a nivel territorial, teniendo en cuenta las características de los diferentes ocho municipios del departamento», observó.
En cuanto a la diversificación del sistema de recolección, explicó que se trabaja en un modelo en el cual se reducen progresivamente los contenedores en vía pública y se apuesta por modelos diferentes, más adaptados a las particularidades de cada barrio.
«Hoy en día la gran parte de los residuos que tenemos en Montevideo se recolectan mediante contenedores en vía pública, un modelo que está mostrando sus límites respecto a términos de limpieza y poca capacidad de aprovechar los materiales que se están recolectando», agregó.
Otro objetivo clave es potenciar la valorización, aumentar la colección selectiva de materiales reciclables y ampliar los ecocentros, que tienen muy buena recepción con los vecinos.
«La idea es crecer, ampliar la red de ecocentros fijos, fortalecer la gestión de residuos en comercios, instituciones, eventos y a la interna de nuestra intendencia, además de prevenir y reducir el descarte de alimentos aptos para consumo, además del compostaje domiciliario y otras alternativas para la valorización de residuos orgánicos», añadió.
Fioretto hizo hincapié además en la trascendencia de lograr una disposición final adecuada, que comprende la ampliación del sitio de disposición, la mejora del seguimiento de los ingresos, el monitoreo ambiental, y la evaluación de alternativas tecnológicas para el enterramiento de residuos contemplando las variables ambientales, económicas y sociales.
Un aspecto que fue destacado es el de la inclusión sociolaboral de personas clasificadoras, ya que para la sostenibilidad de la gestión de residuos «es fundamental incorporar la dimensión social y la dimensión del trabajo de quienes tradicionalmente se encargan de ello».
Por este motivo se buscará consolidar acuerdos con las cooperativas de clasificación de residuos, fortalecer el programa Motocarros y apoyar la formalización de personas clasificadoras que trabajan en el entorno de residuos en disposición final.
También destacó como uno de los objetivos centrales, consolidar el sistema de información y profundizar la incorporación de tecnología para fortalecer el Centro de Monitoreo y el Observatorio Ambiental, implementando un paquete de indicadores clave que permita medir la implementación del plan, incorporar tecnología en procesos y mejorar la calidad de los servicios.
En cuanto a la estrategia para desarrollar un cambio cultural sostenido, la directora de la División Limpieza remarcó la aplicación del plan de escuelas sustentables, que busca mejorar la gestión de residuos en los centros educativos con un componente de educación ambiental.
«Vamos a integrar el Nodo de Educación Ambiental de Montevideo y fortalecer los espacios de participación ciudadana en torno a la gestión ambiental con el objetivo de impulsar un espacio de reflexión colectiva sobre el cambio cultural que es necesario para transformar el vínculo con el ambiente», reveló.
Con respecto a las tareas de fiscalización detalló que se actualizará el marco normativo para establecer reglas de juego claras intentando orientar y transformar el comportamiento de determinados actores con una herramienta ágil y con capacidad de disuadir.
Por último adelantó que se avanzará hacia la sostenibilidad económica del sistema de gestión de residuos, lo que implica mejorar la planificación económica, diseñar una estrategia de financiamiento sostenible que brinde la posibilidad de concretar todas las transformaciones y fortalecer la gestión de residuos con enfoque de mitigación, adaptación y resiliencia.