Semanario Montevideo al día

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Alejandro Rettich corrió todas las San Felipe y Santiago y a los 79 años volverá a estar en la línea de largada

El deportista es dueño de un récord muy especial: no faltó a una sola de las 30 ediciones, y el sábado 15 volverá a decir presente en la tradicional carrera de Montevideo.

Alejandro Rettich, deportista que corrió todas ediciones de la San Felipe y Santiago.

Su pasión por la disciplina nació a los 8 años cuando un vecino organizó una competencia para los chicos del barrio y desde entonces se convirtió en su deporte favorito.

Hoy, 70 años después, mantiene su rutina de entrenamiento y, además de correr, hace natación y ciclismo, lo que le ayuda a mantenerse en muy buen estado físico y llegar preparado a la próxima línea de largada.

“Recuerdo que el día de la primera San Felipe y Santiago, me tomé el 104 para poder llegar a tiempo a la largada que era frente al Casino Carrasco. Recuerdo que me había enterado ese mismo día que la intendencia organizaba una carrera, lo que nunca imaginé es que a esta edad iba a estar preparándome para la edición número 30 de una carrera que ya es una tradición en Montevideo”, comenta con nostalgia.

Una de las cosas que más disfruta es el clima de camaradería que hay en cada carrera. “Los corredores somos todos hermanos, nos ayudamos y nos damos ánimos unos a otros. En tantos años de corredor nunca vi una pelea ni una discusión siquiera, siempre hay mucha alegría y muy buena onda. Y ni que hablar del público que te aplaude y te alienta todo el tiempo”, indica.

A Alejandro no le gusta llamarle “competencia” porque nunca le importó competir con los otros corredores, ni el puesto que ocupa al final.

“Yo sólo compito conmigo mismo. Me mido el tiempo solo para tener una idea de cómo voy, pero no me importa el lugar en el que llego. Últimamente estoy terminando siempre entre los últimos, y en algunas carreras de élite llego último seguro, pero no tengo ningún problema con eso”, comenta.

“Igual siempre llevo un cronómetro para ir controlando cómo avanzo, pero jamás vi las carreras como una competencia. Para mi el verdadero placer es sentir que lo puedo lograr y aparte, hay algo espiritual que hace que yo me mimetice con los lugares por donde corro. En eso, la San Felipe es extraordinaria porque la Rambla es preciosa, es el lugar más lindo que tenemos en Montevideo y es hermoso correr por ella”, agrega.

Pese a ello le gusta planificar la carrera y usa un GPS para ir controlando tiempo y distancia de cada etapa.

“Las primeras carreras de la San Felipe y Santiago no eran de 10K, sino de 10.8K, no sé por qué razón le agregaron 800 metros más porque, lógicamente, los tiempos de llegada no son los mismos, tal vez querían hacer un cuarto de maratón, nunca lo entendí. Pero hoy en día sí son 10K y está bien que sí sea”, cuenta.

Los otros cambios que se fueron dando a lo largo de estos 30 años son los tecnológicos. “En eso las cosas cambiaron mucho, antes para conocer el tiempo oficial que habías hecho tenías que ir hasta frente de la intendencia por San José, donde la División de Deportes pegaba unas listas grandes con los nombres de cada uno y el lugar que ocupó. Nos juntábamos todos los corredores y era emocionante encontrar tu nombre”, comenta.

“Todo eso ha cambiado por completo ahora -cuenta Alejandro-, con la tecnología cada uno hace su propia carrera y no importa si largas minutos después que el resto de los corredores. Tu carrera empieza en el momento en que pisas la alfombra y termina cuando llegas hasta la otra, es magia pura”, se ríe.

La anécdota más linda que conserva de su historia con la San Felipe es el día que toda su familia lo acompañó en auto por la otra vía de la Rambla durante gran parte de la carrera. “Eran otros tiempos y no se cortaba el tránsito como ahora, por eso fue posible correr acompañado de mi señora y mis hijos. Para mí esa fue la carrera más linda de todas”.

“Tener el apoyo de mi familia fue muy importante para mantener mi amor por las carreras durante toda la vida. Había días que coincidían con un cumpleaños o fechas familiares importantes y yo tenía que correr igual, pero por suerte tenía el respaldo de mi esposa y mis hijos”, explica.

Alejandro no se arrepiente porque está convencido de que su amor por las carreras le ayudó a llegar a esta edad con muy buena salud. “Hoy, muchos de los que me ven en buen estado físico a los 79 años, me dicen que fue gracias a que viví corriendo, pero no es sólo eso, también hay que cuidarse en las comidas, vivir tranquilo y amar el deporte. Lo que sentimos los corredores es increíble, ponele el nombre que quieras, yo digo que es algo espiritual que a uno lo envuelve y lo lleva con las piernas para adelante hasta donde dé el físico”.

¿Hasta cuándo correré? “Hasta que me den las piernas y el patrón de arriba me permita seguir disfrutando”.