Hasta el 18 de diciembre habrá festivales, ferias, caminatas, talleres, exposiciones, seminarios y espacios de orientación en distintos puntos de Montevideo. La actividad busca promover una sociedad libre de racismo, xenofobia y discriminación.

Desde hace varios días, la quinta edición del Mes de las Migraciones está instalada en Montevideo. Hasta el 18 de diciembre, la ciudad será escenario de múltiples actividades formativas, artísticas y comunitarias que giran en torno a temáticas comunes: movilidad humana, diversidad cultural y derechos de las personas migrantes.
De este modo, Montevideo se convierte en un espacio de encuentro, diálogo y celebración de la diversidad cultural que tan importante rol desempeña en la vida de todas y todos.
El programa de esta edición del Mes de las Migraciones pone especial foco en mujeres, niñas, niños y adolescentes y comunidades LGBTIQ+, quienes enfrentan mayores barreras en el ejercicio de sus derechos.
Con el objetivo de visibilizar el aporte de las poblaciones migrantes como un hecho que enriquece la ciudad y su cultura, la agenda combina propuestas que celebran la interculturalidad.
El valor de la migración
La directora del Departamento de Desarrollo Social, Graciela Villar, destacó el inmenso valor de la migración, que “es un componente fantástico, que como humanidad nos reivindica en los mejores valores de los derechos humanos”.
Respecto al impacto de las migraciones en la historia y el presente de Montevideo, que Villar consideró “una ciudad abierta”, que recibe “un 90%” de las corrientes migratorias que se instalan en Uruguay. Además, sostuvo, la ciudad “fue la punta de lanza para reconstruir herramientas que habían quedado perimidas, con relación a tener una adecuación institucional que permitiera esta voluntad amigable de recibir a todos”.
Además, manifestó que pese al camino recorrido queda mucho por hacer. Consideró crucial, asimismo, advertir que los procesos de integración deben ser mucho más profundos que recibir de brazos abiertos a los artistas o las comidas tradicionales de otras partes de la región y el mundo. Es fundamental, afirmó, “que integremos en las prácticas, en los procesos educativos y en los entornos laborales. Tenemos que enseñar y aprender en forma simultánea. A esos desafíos nos comprometemos”.
“La migración nos modifica y enriquece”
Quien también destacó la trascendencia de las migraciones fue la directora del Departamento de Cultura, Débora Quiring. Lo hizo destacando al Mes de las Migraciones, al que considera “un muy importante espacio de encuentro, de diálogo y de participación social”.
Además, agregó: “Este mes contribuye a conocer y celebrar las culturas con quienes convivimos y que tanto nos modifican y nos enriquecen. No hay duda que migrar es un derecho, y la política migratoria debe estar pensada en clave de derechos. La IM viene desde hace años trabajando con esa mirada”.
Las decenas de actividades que quedan por delante, así como las muchas que ya se llevaron a cabo, buscan “reconocer cómo nos enriquecen y nos modifican estas identidades con las que convivimos”.
El Mes de las Migraciones terminará el 18 de diciembre, cuando se conmemorará el Día Internacional de las Personas Migrantes. Esta quinta edición invita a vecinas, vecinos, colectividades, organizaciones y visitantes a sumarse a un programa que reconoce la movilidad como parte constitutiva de nuestras identidades y que apuesta a una ciudad más justa, plural e intercultural.