El barrio Jacinto Vera vivió una noche de alegría, emoción y mucho colorido en el tradicional corso barrial que reunió a cientos de vecinos y vecinas.

Las familias fueron llegando desde muy temprano a disfrutar de la magia, la música y la diversión del carnaval. Unos disfrazados, otros con sillas y reposeras listos para una larga jornada, los vecinos y vecinas se sumaron con desbordante alegría a una inolvidable noche de corso.
La gente colmó las veredas de la calle Cufré, con niños y niñas, disfrazados con máscaras y llamativos atuendos que se confundían con los artistas de los conjuntos y comparsas.
También las fachadas de las casas se sumaron a la fiesta adornadas con guirnaldas, luces de colores y banderines alusivos que se prepararon con mucho tiempo para engalanar el festejo.
La noche traía recuerdos de viejas épocas que los más adultos recordaban con nostalgia. Así lo vivieron algunos de los entrevistados por Montevideo al Día que recordaron las antiguas noches de carnaval con cabezudos, mascaritos y disfraces alegóricos que le daban un brillo espectacular a la noche.
Esta vez, tampoco faltaron los puestos de chorizos, panchos y refrescos, ni la venta callejera de papel picado y serpentinas que volaban por los aires dejando reflejos multicolores que se confundían con las sombras de los chicos corriendo de un lado a otro.
El tradicional carro alegórico que ha venido presentándose en todos los eventos de carnaval, abrió el corso y atrás de él una decena de vecinos y vecinas vestidos de mama vieja, gramilleros y otros personajes de carnaval despertaron la algarabía de la gente que los aclamaba, aplaudía y disfrutaba.
Muchos artistas de los flamantes conjuntos del barrio hacían su bautismo en el carnaval y saludaban emocionados a sus familiares reunidos para brindarles su apoyo.
El cierre estuvo a cargo de la comparsa del barrio “La Jacinta” que hizo su presentación 2026 con el espectáculo “Deidad”, que dio el broche de oro a un espectáculo único, con el sello de identidad de Jacinto Vera.