Camilo y Julieta, referentes de un programa que acaba de ponerse en marcha en Montevideo, coincidieron en lo fundamental que resulta “integrar a las juventudes en la toma de decisiones”.

Con el objetivo de transformar la realidad es que se siguen poniendo en marcha acciones de la Agenda Ambiental de Montevideo. Reuniones con vecinas y vecinos, nuevos sistemas de recolección en algunos barrios y programas escolares son solo algunos de los caminos recorridos hasta el momento. Todos tienen en común la participación como una herramienta clave.
En ese marco fue que a mediados de diciembre fue presentado el Voluntariado Ambiental Joven, una propuesta de la IM que invita a personas de entre 16 y 29 años a trabajar activamente por la acción climática y ambiental. Lo harán a través de actividades que promueven la economía circular, la restauración dunar y de biodiverisidad, y las plantaciones, entre muchas otras cosas.
Julieta y Camilo tienen experiencia en el área, ya que desde hace dos años son voluntarios del programa en Canelones. Ambos compartieron sus conocimientos con las y los jóvenes que se sumaron en Montevideo durante el lanzamiento de la propuesta. Además, conversaron con Montevideo al Día sobre qué implica ser voluntario y respecto a lo enriquecedora que ha sido para ellos la experiencia.
“Sabemos que Uruguay es chiquito y que una acción no mueve la aguja en el mundo. Pero también siento que es como me decía una maestra: muchos poquitos hacen mucho”, destacó Camilo.
Pese a que el impacto no transforma el mundo, agregó, “al hablar con los vecinos vemos que hay un cambio. Ellos van incorporando cosas, nos piden ayuda en los temas que les interesan. La verdad que se nota nuestro paso: por mínimo que sea, genera un cambio y deja una huella”.
Julieta comparte este punto de vista, ya que “en cada acción que hacemos vemos el sentido de pertenencia y de comunidad de cada barrio. La gente va interiorizando ciertas problemáticas ambientales y se interesa en la protección de esos espacios. La persona dice ‘esto es lo que está pasando, que antes no me daba cuenta, ya se cómo cuidarlo y lo voy a hacer, y le voy a contar a los vecinos cómo cuidarlo’. Eso es buenísimo”.
“Es un buen espacio para aprender”
Sobre cómo llegaron al programa, Julieta contó: “Sentí que era un buen espacio para aprender un poco más del ambiente y de las plantas nativas. Fue mi primer acercamiento al tema, y desde el primer momento sentí mucha cercanía y comunidad. Eso me hizo quedarme y querer aprender más. Y también me dio la oportunidad de hacer cosas, y eso está buenísimo”.
Camilo proviene de una familia con la costumbre de reciclar, y le interesa la biología, la botánica y otros temas ambientales. Cuando todos estos intereses convivían en él, “surgió este programa, me invitaron y no lo dudé. Enseguida me di cuenta que no era solamente conversar, sino que implicaba acciones: reparar cosas, hacer el cambio. Eso fue lo que más me llamó la atención. Muchas veces se habla mucho pero no se hace; en el voluntariado se habla y también se hace”.
Luego contó en qué consisten las tareas que llevan adelante los voluntarios. “Primeros nos capacitamos y ganamos experiencia. A partir de ahí hacemos un montón de cosas: celdas captoras de arena para regenerar dunas, reforestación de zonas duneras y bosques nativos, y varias cosas más”, dijo.
Destacó, además, como esto hace que se generen otros intereses valiosos: “A partir de ahí vamos estudiando, buscando información, diseñando métodos y estrategias para ir mejorando el voluntariado con nuevas herramientas”.
Julieta destacó especialmente ese aspecto, al considerar que “esta experiencia es una puerta a muchas otras cosas. Yo encontré otros caminos a partir del trabajo con el voluntariado. En Montevideo está bueno que suceda porque hay más iniciativas, hay más gente, y hay más oportunidades”.
“Un gran avance para Montevideo”
Además, Julieta no dudó en lo importante que resulta que Montevideo tenga su propio voluntariado: “Me encanta que esté pasando. Creo que es un gran avance para Montevideo impulsar que las juventudes se integren. Es importantísimo que tengamos una conexión directa con quienes toman las decisiones”.
Consideró, además, que esto se torna particularmente valioso en un momento “donde la gente muchas veces se siente lejos de las decisiones políticas y de quienes las toman. En ese contexto, acercar a las juventudes a la toma de decisiones aporta un crecimiento ciudadano que está buenísimo. Además, aprenden un montón, y se les da un espacio de accionar y proponer”.
¿Cómo sumarse al Voluntariado Ambiental Joven?
Las y los jóvenes de entre 16 y 29 años que residan en Montevideo y deseen saber más sobre el programa o inscribirse para ser parte pueden hacerlo enviando un mensaje de Whatsapp al 092 250 188, o llenando el formulario web disponible en la página de la IM.