María, Irene y Nancy contaron cómo fue su experiencia en el programa de la IM. Destacaron especialmente el compañerismo y la posibilidad de hacer talleres para adquirir conocimientos y estar mejor preparadas para el mundo del trabajo.

Las experiencias de quienes participaron de la última edición de Barrido Inclusivo posiblemente sean el testimonio más potente del potencial del programa que lleva más de 20 años dando oportunidades laborales y formativas a mujeres desempleadas.
María Cabrera, Nancy Curcho y María Irene Márquez conversaron con Montevideo al Día sobre el camino recorrido. Contaron cómo llegaron al programa, lo positiva que fue la experiencia compartida con las demás trabajadoras y lo especialmente útiles que les resultaron los talleres.
Un ejemplo de esto lo dio María Cabrera, quien además de asistir a los cursos transversales y específicos, tuvo la oportunidad de terminar la escuela: “Tengo 54 años y nunca había podido terminar la primaria por vueltas de la vida. Pero en Barrido Inclusivo me dieron la posibilidad y lo logré. Ahora quedé entusiasmada y ya me anoté para seguir con el ciclo básico”.
Las capacitaciones vinculadas a su formación laboral, en tanto, “me encantaron. Todos los talleres estuvieron buenísimos”. Mencionó especialmente “el taller de yeso en seco, que me encantó. Todas las capacitaciones me sirvieron, absorbí los conocimientos para aprender y ponerlo en práctica. Hoy me sirve para seguir en la vida con los proyectos de vida y laborales que tengo”.
Sobre el camino que la llevó a Barrido Inclusivo, contó que “estaba buscando trabajo, así que anoté al programa por redes sociales y después me olvidé. Cuando me llamaron fue una sorpresa. Ahí tuve una primera entrevista en la que me atendieron muy bien, y en junio del año pasado empecé a trabajar”.
Destacó, además, la paciencia que le tuvieron a lo largo del proceso debido a sus problemas de salud, que “hacen que tenga algunas limitaciones. Pero en todo momento me supieron entender, me acompañaron y me ayudaron”.
Resumiendo, María no dudó en afirmar que “la verdad que me llevo muchas cosas buenas de esta experiencia”.
“Una experiencia muy emocionante”
Por su parte, María Irene Márquez dijo que su recorrido por el programa “fue muy interesante, porque tuve la oportunidad de trabajar en equipo y conocí a distintas compañeras. A pesar de las diferencias, de los caracteres de cada una, sobrellevamos todo y salimos adelante. Fue una experiencia muy bonita”.
En cuanto a las instancias formativas, tan importantes en esta política, dijo que “los talleres fueron muy buenos. Me gustaron muchas cosas que hicimos, por ejemplo los talleres de manualidades y el de salud mental. También el de yeso, que fue muy interesante. La verdad que aprendí bastante. Me gusta siempre aprender de todo y capacitarme, así que para mi fue una experiencia muy emocionante”.
Por todo esto, no dudó en afirmar que “fue un placer colaborar con la ciudadanía y trabajar para la ciudad. El contacto con la gente fue buenísimo, nos agradecían el trabajo para que todo estuviera limpio”.
Nancy Curcho García, por su parte, le pidió a una amiga que la anotara por internet. Aunque no quedó entre las primeras sorteadas, salió suplente y terminó teniendo su oportunidad.
Contó que de Barrido Inclusivo “me llevo buenas compañeras. Ya tuve experiencia en grupos porque trabajé en otros lugares, y a ellas las voy a extrañar mucho. Me gustó el trabajo, ojalá hubiera durado más tiempo”.
Para cerrar, se refirió a los talleres brindados, que “fueron una muy buena experiencia. El de las obras de yeso en pared me sirvió mucho de práctica. El de computación también me pareció interesante, porque no había nada de eso en mis tiempos y me manejo con lo básico”.
En los próximos años, Barrido Inclusivo continuará otorgando herramientas que fomenten la autonomía económica y el empoderamiento de las mujeres.