La orquesta brindó conciertos gratuitos en el marco de su “Festival clásico”, que se presentó en la Parroquia de Colón y en el Centro Cultural Artesano.

Facilitar el acceso a la cultura es una de las búsquedas permanentes de las políticas que lleva adelante la Intendencia de Montevideo. Los conciertos descentralizados de la Orquesta Filarmónica son un ejemplo de ello: se trata de presentaciones gratuitas que recorren los barrios para ser disfrutadas por todas las personas que lo deseen.
Las postales de las noches en la Parroquia de Colón y el Centro Cultural Artesano reflejaron el potencial de este tipo de propuestas. Desde niños y niñas hasta personas mayores se acercaron a disfrutar del “Festival clásico”, que giró en torno a obras de Josep Haydn y Wolfgang Amadeus Mozart.
Ambas presentaciones tuvieron una muy buena concurrencia, y dejaron felices a las vecinas y vecinos que decidieron asistir a los conciertos. Nelly, por ejemplo, destacó que “como siempre, fue una excelente presentación. Gracias a la Orquesta Filarmónica por tan hermosa noche. Nos emocionan mucho con su música”.
Para Willie, mientras tanto, se vieron “hermosos momentos, llenos de vivencias musicales”.
Por su parte, Eduardo asistió al concierto realizado en la Parroquia de Colón, lo que lo llevó no solo a destacar la calidad de la propuesta, sino también el magnífico entorno en el que se llevó a cabo. “Estuvo muy bueno, como es habitual, y ayudó mucho la acústica y el entorno de la iglesia ideada por el Ing. Eladio Dieste”, dijo.
“Es hermoso tocar en los barrios”
En esta oportunidad, la Orquesta Filarmónica de Montevideo contó con un director invitado: Daniel Hasaj. El maestro ya había sido parte de otras presentaciones descentralizadas, como las realizadas hace algunos meses en el marco del Festival Bach. Entonces, el artista le contó a Montevideo al Día lo valiosas que son este tipo de instancias para ampliar la cantidad de público a la que se llega.
“Es hermoso tocar en los barrios. Nos genera una responsabilidad muy grande, pero afortunadamente la gente nos acompaña y disfruta mucho. En nuestro caso sentimos muchos nervios, hay sentimientos encontrados de presión y disfrute simultáneamente”, aseguró.
Destacó, además, lo especialmente valioso que resulta tener la posibilidad de llegar a espectadores que habitualmente no asisten a los conciertos en el Teatro Solís. Al respecto, dijo: “Siempre es lindo conectar con gente que no nos viene a escuchar habitualmente. Para nosotros fue también un desafío actuar ante un público distinto y encontrar otras realidades y acústicas en la ciudad”.