Con una inversión sin precedentes, el programa busca mejorar la infraestructura, acompañar a las comunidades deportivas y consolidar el rol social de los clubes barriales.

La Intendencia de Montevideo impulsa una nueva etapa del programa Salí Jugando, una iniciativa orientada a fortalecer el fútbol infantil en la capital, que llega como reformulación y profundización de experiencias desarrolladas en el período 2015-2020.
La propuesta prevé una inversión de 150 millones de pesos provenientes de la propia Intendencia, a la que se suman aportes de los municipios, de la Asociación Uruguaya de Fútbol —que contribuirá con 30 millones de pesos— y de la Secretaría Nacional del Deporte. Esta articulación entre distintos niveles de gobierno y organizaciones del ámbito deportivo cobra especial relevancia en el contexto de preparación hacia el Mundial 2030, proyectando una intervención sostenida durante los próximos cinco años.
“Esta es una reformulación de un programa que se llevó adelante en el período 2015-2020. Nosotros lo reformulamos, lo potenciamos, y obviamente, aprendiendo de la experiencia anterior, le estamos dando una impronta que entendemos que será histórica. Estamos proponiendo una inversión de 15 millones de pesos, genuinos, de la propia Intendencia de Montevideo”, explicó el director de la Asesoría de Desarrollo Municipal y Participación de la Intendencia de Montevideo.
A esto se suma el aporte de la Asociación Uruguaya de Fútbol y la participación de la Secretaría Nacional de Deporte, “que va a colaborar con la conectividad y con intervenciones en áreas comunitarias, como pueden ser baños, vestuarios, zonas de cantina y comedores”.
“Esa alianza con el tercer nivel de gobierno, el gobierno central y un privado muy vinculado, como es la Asociación Uruguaya de Fútbol resulta muy valiosa, sobre todo en el año del Mundial, y en vísperas del Mundial de 2030”, agregó Visillac.
Impacto en la niñez
El impacto del programa se apoya en la magnitud del fútbol infantil en Montevideo. Más de 20.000 niños y niñas participan activamente, mientras que la comunidad vinculada —entre familias, entrenadores, dirigentes y árbitros— supera las 100.000 personas. Se trata, además, de una de las redes de voluntariado más importantes del país, que cumple un rol clave en los barrios, muchas veces enfrentando realidades complejas vinculadas a la convivencia y al entorno social.
En este contexto, Salí Jugando apunta a brindar mejores herramientas a quienes sostienen día a día esta actividad. Entre las principales líneas de acción se destaca la instalación de césped sintético en más de 25 clubes, utilizando materiales ambientalmente sostenibles. Asimismo, se proyecta alcanzar el 100% de las canchas con iluminación LED —actualmente en torno al 68%— y garantizar conectividad WiFi en todos los espacios deportivos.
El programa también prevé intervenciones en infraestructura comunitaria, como la mejora de baños, vestuarios y áreas de uso social, incluyendo cantinas y comedores, en articulación con la Secretaría Nacional del Deporte. Estas acciones buscan no solo optimizar las condiciones de juego, sino también fortalecer el rol de los clubes como espacios de encuentro, contención y desarrollo social.
Apoyo a padres y madres
Otro eje central es el acompañamiento a las organizaciones y a las familias. Desde la Intendencia se destaca la necesidad de brindar apoyo a dirigentes, madres y padres, que muchas veces enfrentan desafíos que trascienden lo deportivo. En este sentido, se trabajará de forma coordinada con la Secretaría de Infancias, Juventud y Adolescencia, incorporando herramientas para abordar problemáticas vinculadas a la convivencia y al desarrollo integral de niños y niñas.
El despliegue territorial del programa ya está en marcha, con reuniones en distintas ligas de Montevideo, como Paso Molino, Prado y Piedras Blancas, entre otras. Estas instancias permiten relevar necesidades específicas y adaptar las intervenciones a cada realidad barrial.
Con una inversión histórica y una fuerte articulación institucional, Salí Jugando se proyecta como una política pública de alto impacto social, que reconoce en el fútbol infantil no solo una práctica deportiva, sino también un espacio clave para la integración, la convivencia y la construcción de comunidad en Montevideo.