Susana Souto, coordinadora del espacio polifuncional que aloja actividades deportivas y culturales, así como talleres, cursos e instancias de encuentro, destacó el camino recorrido durante el primer año de funcionamiento.

El Balcón del Cerro celebró su primer año de vida como mejor sabe: con una actividad comunitaria que reunió al barrio en torno a una serie de propuestas culturales y recreativas. Hubo correcaminata, taller de danza, feria artesanal, merienda compartida y espectáculos musicales a cargo de DJ OsmaT y Mariano Bermúdez. Fue una fiesta de la que participaron personas de todas las edades.
Susana Souto, responsable del Balcón del Cerro, charló con Montevideo al día sobre el importante rol que viene desempeñando el espacio polifuncional que genera actividades de disfrute y creación abiertas a la ciudadanía. Allí se realizaron cursos, talleres, actividades deportivas, propuestas culturales e instancias de encuentro, entre muchas otras cosas.
Destacó el hecho de que “el Balcón se ha ido convirtiendo en un centro de referencia, un espacio de convivencia, de intercambio de saberes, de producción simbólica y donde las personas encuentran un refugio, un lugar de contención y de atención”.
Un balance positivo
Sobre el proceso de trabajo realizado durante este primer año, la entrevistada dijo: “Mi balance es positivo en términos de participación. El Balcón del Cerro era un gran desafío desde el comienzo, tanto por aspectos de accesibilidad como por temas de prejuicios hacia el barrio, cosas que por suerte pudimos ir desmantelando del imaginario colectivo. Hoy se sabe que el Balcón es un lugar amigable, donde te tratan bien, donde hay actividades que están buenas, que cuenta con una infraestructura accesible para las personas con discapacidad”.
Aunque reconoció que todavía “hay dificultades a nivel macro en el barrio, algunos aspectos de transporte y convivencia”, el Balcón del Cerro ha logrado “posicionarse como un lugar donde pasan cosas que están buenas y que son para todos los vecinos y las vecinas, con una fuerte impronta de infancias y adolescencias. Los gurises hoy por hoy se apropian del espacio”.
Otro aspecto que refleja la firmeza de los pasos dados es que “ahora la comunidad conoce el Balcón del Cerro, sabe qué es y lo valora. Lo demuestra con las interecciones en las redes y con la participación en las actividades. También tenemos un buzón de sugerencias, y muchas personas nos hablan personalmente de lo muy positivo que ha sido el espacio”.
Mirando a futuro
Además, Susana Souto celebró el hecho de que “la ciudadanía visita el espacio, se apropia del lugar, participa de las actividades constantemente. Hay grupos de vecinos acompañando permanentemente la gestión. Tenemos muchas ideas para el entorno y para el espacio. Sin duda la comunidad del Cerro y del resto de la ciudadanía ha recibido muy bien la propuesta”.
Sobre lo que viene a futuro, dijo que hay muchos desafíos por delante, tanto desde lo institucional como en la participación y el fortalecimiento del equipo de trabajo, para así potenciar algunas líneas estratégicas que son medulares para la sustentabilidad del proyecto.
“Consideramos que estamos en un buen camino. El proceso ha sido arduo, de muchísimo trabajo, porque no era nada sencilla la tarea de posicionar este espacio, pero por suerte es muy positivo el balance”.