El director de Desarrollo Ambiental, Leonardo Herou, destacó la importancia del trabajo conjunto de la intendencia y los vecinos para seguir avanzando en la agenda ambiental.

La transformación en la gestión de residuos comienza a consolidarse en los barrios de Montevideo a partir de una premisa clara: el cambio es posible cuando hay compromiso colectivo. Así lo destacó el director de Desarrollo Ambiental de la Intendencia, al poner en valor el rol de vecinos y vecinas en las distintas etapas de planificación y organización de las nuevas estrategias.
Herou habló con los vecinos del barrio Zitarrosa y remarcó la importancia del proceso, que implicó varias instancias de intercambio y trabajo conjunto entre la Intendencia y la comunidad, permitió sentar las bases para una nueva forma de manejar los residuos a nivel barrial. “Todo ello permitió que a partir de hoy tengamos en el barrio un cambio importante en la forma de manejar los residuos y la limpieza que redundará en la calidad de vida de las familias de la zona”, señaló el jerarca.
La política impulsada por la comuna se estructura en torno a dos grandes objetivos. Por un lado, la mejora de la limpieza urbana, entendida como una demanda central de la ciudadanía. “Todos queremos vivir en un barrio limpio, y es el objetivo central. Este cambio que estamos impulsando tiene que ver con eso”, explicó.
Por otro lado, la estrategia incorpora una dimensión ambiental más amplia, alineada con los desafíos globales. En este sentido, la clasificación en origen, el reciclaje y el compostaje aparecen como herramientas clave no solo para reducir la cantidad de residuos, sino también para disminuir la contaminación y promover la generación de empleo en las cooperativas de clasificación.
La importancia de la valorización
Uno de los aspectos más relevantes señalados es el potencial de recuperación de los residuos domiciliarios. Según se indicó el jerarca, cada persona genera en promedio un kilo de residuos por día. De ese total, más del 30% es reciclable y cerca del 20% puede compostarse. Esto significa que hasta la mitad de los desechos podría ser valorizada en lugar de terminar en los contenedores tradicionales.
En ese escenario, la participación ciudadana adquiere un papel determinante. La incorporación de hábitos como la separación de residuos en el hogar o el compostaje doméstico no solo impacta en el entorno inmediato, sino que contribuye a un cambio estructural en la gestión de residuos a nivel departamental.
“El impacto es muy grande, pero requiere del compromiso de todos y todas”, enfatizó el director, remarcando que la clave está en la extensión de estas prácticas a cada hogar y cada barrio.
La iniciativa se enmarca en una política sostenida de la Intendencia de Montevideo que busca promover hábitos más sustentables y mejorar la calidad ambiental, apostando a un modelo de gestión que combina infraestructura, educación y participación comunitaria. En ese camino, el trabajo conjunto entre instituciones y ciudadanía se presenta como un factor indispensable para avanzar hacia una ciudad más limpia y ambientalmente responsable.